Somos Letras

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120 notas

Quiero regalarte algo que lleves siempre en ti, algo que te muestre mi lado amable y mi lado más grosero cuando no tengo remedio.
Quisiera que ese regalo no tuviera un valor económico, porque una camisa o un chocolate no podrían decirte ni la mitad de mi sentir. Por este motivo, he decidido regalarte mis días, su experiencia y lo que quede en mi memoria, te regalo mi filosofía chapada a la antigua, las viejas canciones que canto cuando me invade la alegría, también esas tristes que me llenan de fortaleza cuando todo se cae. Te regalo mi rumbo, y de ser posible: Mi camino.
Tienes todo aquello que me hace feliz, y eso me hace quedar en deuda contigo, así que no encuentro mejor regalo que mis memorias y todo lo que llevo de vida.
A Ti. Daniela Arboleda. (via palabrasenpastillas)

65 notas

Había una vez una pequeña princesa- empecé a contarle a mi hija Lucy un cuento como cada noche- Esa pequeña princesa vivía en un enorme castillo en una playa, con su familia y su inseparable gato… de repente mi voz se quiebra, ya no sé cómo seguir adelante con este estúpido cuento… pero a mi hija no le gustan los cuentos sin terminar… entonces sigo inventando la historia con príncipes, dragones y hadas.
La amiguita de mi hija que también lo escucha está muy entusiasmada, cuando termino me pregunta. ¿La princesita será feliz para siempre? Por supuesto, le digo yo mintiendo con toda la convicción de la que soy capaz pues yo no compro finales felices.
Cuando termino la historia me cercioro de que la otra niña está tan dormida como mi hijita, su carita está caliente y su ropa empapada debe tener un poco de fiebre. La beso y vuelvo a concentrarme en mi hija… el mayor tesoro de mi mundo. La levanto dormidita como está y la abrazo fuerte, mi mano durante ese tierno y largo abrazo sostiene la jeringa que había estado escondiendo hasta el momento… inyecto todo su contenido despacio y me imagino ese líquido espeso corriendo por su sangre. Escucho estertor de su última respiración. Susurro un te amo. Apago rápidamente los monitores que están a su lado y miro a la otra niña en la cama vecina… por suerte no ha despertado. “Dignitas”,eutanasia, llámenlo como quieran pero mi hija ya no tendrá que cargar con su cuerpito adolorido y su mirada que se apagaba a cada minuto. Luego de meses interminables luchando por salvarla de ese cáncer que un día arremetió contra y destrozó nuestro mundo, me di cuenta que no podía salvarla pero si liberarla. Y eso es lo que hago hoy. No sé si existe el cielo pero la estoy enviando allí… “Lucy in the sky with diamonds” cantó con la voz quebrada al mirar por última vez el cuerpo inerte de mi hija, y así salí del hospital y vine directo hacia aquí señor oficial. No tengo nada más que agregar a mi declaración… soy solo un padre que ayudó a su hija a convertirse en angel.
“Lucy in the sky with diamonds” volví a cantar mientras me ponían las esposas para llevarme al calabozo.
Compota de palabras - Alma de Colibrí (via alma-de-colibri)

67 notas

"Dime algo", me pidió mientras el sexo era lo único que nos unía. Lancé un gemido ahogado, esperando que esa respuesta fuera suficiente. "¿Te gusta?", insistía extasiado. Y yo miraba el techo, concentrándome en otra cosa, evitando llorar. Me aferraba a su espalda, clavando mis uñas. Intentaba decir algo, no quería levantar sospechas, pero en la punta de mi lengua sólo había un "te amo" que sabía a rechazo en mi boca.
Historias de Sal, Camila Buzzo. (via versoslejanos)

36 notas

Vive con el temor de que un día descubra que sin mí no es nada. Cada día se reinventa, encuentra nuevos usos, mejores aplicaciones o distracciones más entretenidas. Aunque no me guste admitirlo es un maestro en el arte de disfrazarse para que olvide que su función es comunicar y que sin mis manos, mi voz, o mi presencia sólo sería un sujeta papeles de precio absurdo. Por lo pronto soy su esclavo y le entrego mis secretos como si tuviera a Mata Hari en mis manos.
Vibrar y sonar, mi celular y yo. Christian Guerrero. (via aveliteraria)

(vía aveliteraria)

162 notas

Seamos libres, sueltos como las nubes, sin ataduras. Acostándonos en la cama, en la cocina, en la mesa, y si te descuidas, aquí mismo en tu terraza. Así se vive mejor el amor: sin compromisos; amor libre, libre para todos; para ti, tus alas y nuestros pies. Libres, siguiéndole el ritmo al viento…
Dedos de café y amor (via entreletrasycafeina)

65 notas

Yo no soy de esas que quieren tenerlo todo por la ligera.
A mi me gusta saborear la victoria por el esfuerzo que tenga que hacer para alcanzar lo que deseo.
Yo voy por ahí, observando el cielo y dibujando en las nubes pequeños relatos que veo por la calle, aquel niño que deja escapar su pelota y vuelve cerca de sus amigos para continuar la diversión. Esos encuentros casuales de viejos conocidos que juraron ser extraños, pero hoy vuelven a juntar sus días para rehacer la historia.
Sentarme en un parque y observar como la vida fluye, se estabiliza y cambia, ese es mi verdadero yo, ese que no se ata a la cama para quedarse dormido. Que con un movimiento de caderas revela su vida en un instante.
Maktub. Daniela Arboleda. (via palabrasenpastillas)

120 notas

Quiero regalarte algo que lleves siempre en ti, algo que te muestre mi lado amable y mi lado más grosero cuando no tengo remedio.
Quisiera que ese regalo no tuviera un valor económico, porque una camisa o un chocolate no podrían decirte ni la mitad de mi sentir. Por este motivo, he decidido regalarte mis días, su experiencia y lo que quede en mi memoria, te regalo mi filosofía chapada a la antigua, las viejas canciones que canto cuando me invade la alegría, también esas tristes que me llenan de fortaleza cuando todo se cae. Te regalo mi rumbo, y de ser posible: Mi camino.
Tienes todo aquello que me hace feliz, y eso me hace quedar en deuda contigo, así que no encuentro mejor regalo que mis memorias y todo lo que llevo de vida.
A Ti. Daniela Arboleda. (via palabrasenpastillas)

61 notas

El ayuno.
El ayuno de tus besos.
La falta de ti, mi alimento.
Se empiezan a asomar hasta los huesos.
¿Que no ves?
Me desaparezco sin tu esencia.
Hasta mis ojos piden tus migajas.
Sólo una mirada cuando quieres regalas.
Mínimo dale de beber, llorame aunque sea un poquito.
Regalame una lágrima,
Un beso,
O una mirada.
No quiero nada más, sólo eso.
Iveth García [Delirios de Hambre ] (via poisonveth)

8 notas

El tesoro del Cristo roto

ruvb:

Fernando es un niño muy curioso. Él vive en la costa del puerto de San Blas El pequeño tiene la costumbre y la facultad de crear tesoros con los ojos y apropiarse de ellos con sus manos para guardarlo todo en un cofre de cartón; corcholatas color diamante, centavos y monedas viejas olvidadas por los hombres pero atesoradas por las sales, piedritas en forma de corazón y con zarpazos gigantes tatuados en su rocosa piel son sólo parte del tesoro más codiciado por los marineros de buen ojo.

El lugar favorito de Fer para encontrar tesoros es la orilla de la playa, cerca del puerto. Pareciera que es el recinto de la mayoría de los buenos tesoros y las cosas más extravagantes dignas de su apreciado cofre de cartón. Fer pasaba sus tardes esculcando entre la arena con una espada mágica disfrazada de rama de árbol seca para despistar a los corsarios y piratas que le viesen por la costa de los tesoros escondidos.

Cierta ocasión Fer encontró un tesoro especial, era la figura rota de un místico del oriente que de seguro fue botín de algunos corsarios al atracar a algún pirata oriental. La figurilla estaba medio enterrada en la arena y al sacarla se encontró con que en la figurilla estaba enredado un reloj por la cintura, un reloj dorado con matices en plata y que tenía las manecillas muertas, ¡de seguro era un aparato para detener el tiempo! El chico se vio solo en el sitio, ni siquiera las gaviotas volaban por ahí, ¡seguro el reloj lo tenía aprisionado en un tiempo limbo que no transcurría! El niño entró en pánico y no sabía qué hacer, él era un joven cazador de tesoros al cual le faltaba mucho mar por recorrer y no quería quedarse varado en esta prisión atemporal. Desesperado tomó la figura del místico con los brazos abiertos y usándolo cual mazo comenzó a darle de golpes al reloj hasta que ambos artilugios se despedazaron.

Cuando acabó con sus tesoros encontrados, Fer escuchó un gruñido iracundo que decía “¡Niño cabrón¡, ¿por qué rompes a nuestro señor Jesucristo? ¡Vete a jugar a otro jodido lado, pinche chiquillo sacrílego!”, ¡Ya no estaba atrapado en el tiempo y el místico roto le había salvado!

- Ruvb

66 notas

Me opongo a tu regreso en mi vida. No quiero más lágrimas, ni angustias, tampoco quiero recuerdos que me aten a un imposible. Me niego a enamorarme de lo perdido, porque estoy lo suficientemente demente como para rechazar la cordura que atraías con tu estancia en mi vida.


-María Celeste R.

(via maricel-enamoradadeloslibros)

36 notas

Por cada beso que lanzó a la luna en su nombre, se acumuló una intensa lluvia de besos por varias noches.
Besos lluviosos, Ericarmen RH (via nemracire)

47 notas

Siempre me pareció una coincidencia demasiado horrible el hecho de que la alegría se haya marchado el mismo día en que tú te fuiste. La vida es corta, dicen, entonces, no me queda mucho. Me da gusto saber que eres feliz, qué ridículo. De noche miro al cielo y no hay estrellas; desde que te fuiste ni la luna se da una vuelta por aquí. Eso me pone nostálgico y me hace llegar a la conclusión de que las cosas más bonitas de mi vida llegaron contigo y contigo se fueron. No tenías por qué llevarte todo. ¿Sabes?, nunca quise lastimarte, y creo que por eso te me adelantaste. Creo que en el amor es necesario salir herido, y si no hiere uno, lo hará el otro: una percepción demasiado baja para algo que se presume como lo más maravilloso del mundo. La verdad es que hasta la felicidad me parece molesta porque hace tiempo no sonrío por un recuerdo tuyo. Y no quiero olvidarte, y lejos del masoquismo, lo hago más porque sé que el olvido no existe; pero eso no significa que tu recuerdo dejará de doler. El recuerdo es un proceso lento de olvidar el pasado, y considerando esto, creo que tengo para rato, total, nunca supe hacer las cosas rápido. No te preocupes, no es la primera vez que me lastiman, ya me he acostumbrado.
Cautiva libertad | Heber Snc Nur

(Fuente: tormentadepensamientos)