Somos Letras

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39 notas

La tomé entre mis brazos y no pude contener el llanto. Ese cuerpo que había estado presente en los momentos más felices y en los más desdichados de mi vida, tan tenso entre mis manos, me hizo volver a la realidad y darme cuenta de lo grave de la situación. No volvería a estar con ella. Debíamos separar nuestros caminos y no había nada por hacer. Era el adiós.
Fue como cuando muere alguien que conoces y que estimas, lo velas en estado de shock y sólo reaccionas cuando están bajando el cuerpo a la tierra. Así se sentía. Como si estuviéramos sepultando años y años de amor bien correspondido que se veía mermado por la imposibilidad de la perfección.
«Todo va a estar bien», me dijo entre lágrimas y esos espasmos que te dan al drenar el alma. Pero yo sabía que era mentira, aunque ella no estuviera consciente de ello. Nada dentro de mí volvería a estar bien.
Serotonina (Jonathan Montes). (via serotonina-para-el-corazon)

5 notas

No podía pensar en nada, solo en ella y en nuestros ayeres
¡Katia! ¡Despierta!- Grito mi jefa, me miro amenazantemente y dijo -¡En qué demonios piensas!, ¡Es hora de la cena!, ¡Ya está listo el postre!, ¡Hay mucho que cocinar, anda, anda!
Gire la cabeza tres veces, no había dormido nada, recogí mis cabellos sueltos y acomode mi gorro…
Me dirigí hacia las estufas, la sopa ya estaba en su punto, con un tenedor toque las verduras eran tan suaves como su piel, -Otra vez estoy pensando en ella…
Me acerque un poco más a olla, el calor del vapor abrió cada poro de mi cara… El postre, recordé, aun no había picado la fruta, corrí a la barra y comencé… Un poco tarde pero acabe, cumplí con la meta del día, los clientes y mi jefa satisfechos quedaron, solo pensaba en dormir y nunca despertar, pero claro eso sería después de lavar todo lo que ocupe. Tome mi chaqueta y pare un taxi…
Llegamos señorita son cien pesos- dijo el taxista, saque un billete y corrí hacia la puerta pues esa noche llovía. Un empujón y la puerta se abrió, ni si quiera prendí las luces, pues quien estaría esperándome… Solo la soledad y mi gato… Me recosté en el sofá y comencé a sollozar, mordí mi labio deseando estuviera ella ahí mordiendo el mío…

La exiliada del dolor (via laexiliadadeldolor)

Compota de palabras.

38 notas

Todavía recuerdo el último beso.
No fue en realidad el último, pero sí el último de mucho tiempo.
No duró mucho, y me arrepiento de eso.
Me arrepiento que fue más un beso de hasta mañana que de te voy a extrañar.
“Te voy a extrañar” quizá lo único que pasó por mi cabeza.
Sin duda mi cabeza no sería igual sin ti.
No sería igual hubiese durado más, pienso que tú lo crees así.
¿Crees que debió durar más el último beso?
Yo recuerdo el último beso.
¿Tú recuerdas el último beso?

54 notas

Dormir, porque escribir no es una opción.

Dormir, porque me duelen las articulaciones.

Dormir, porque así le puedo detener el tiempo a mi alma.

Dormir, porque si el tiempo se detiene, el dolor también.

Dormir, porque dormido no puedo lastimar a nadie.

Dormir, porque el mar en mis ojos tristes lo he descartado.

Dormir, sólo quiero dormir por unos días…

 Dormir, Yair González. (via jazzyzoe)

30 notas

Escucho historias de amor,viejas, gastadas por el viento y templadas por el Sol
Escucho historias de amor, esas que son más reales que los besos de telenovelas, y mucho menos fantásticas que los cuentos de hadas.
Escucho historias de amor, aquella que solo se adhieren a la piel con solo echarle un vistazo.
Escucho historias de amor, sobre las que permanece el tiempo y el espacio, esas que descubrieron lo que era un para siempre.
Escucho historias de amor, que perdonan la ingratitud y las malas palabras.
Escucho historias de amor. que no solo se quedaron entre papel y tinta, que se fueron a otro cielo.
Escucho historias de amor, estoy segura que andan en la calle flotando con mis sueños y no se detienen.
Escucho historias de amor, y llegaré hasta vieja para encontrar la mía.
Escucho historias de amor. Daniela Arboleda. (via palabrasenpastillas)

938 notas

Te reconozco, te sé de memoria. Me aprendí la forma en que te expresas, no importa que la disfraces. Te encuentro, así sea de espaldas o sólo tu sombra. Porque te quise cuando no te veía, cuando no te escuchaba, cuando no te sentía. Te quise cuando te escondiste, cuando te alejaste y cuando solo podía imaginarte. No importa lo que cambies o lo que finjas, yo te reconoceré porque te sé de memoria.
Le conté a un pajarito, Denise Márquez (via denisesoyletras)

28 notas

Era un día muy tranquilo en mi trabajo, estaba tan relajada y me tome un momento para reposar mi cara sobre la mesa ya que era un día con mucho calor y algunos compañeros del trabajo estaban de mal humor y eso contando a mi jefa, era terrible, ya que era más que seguro que me iba a fastidiar el día como una intensa lluvia en un juego de fútbol.
Era la hora del almuerzo y me encontraba disfrutando de una rica fruta, mientras que en ese momento llega mi jefa gritando mi nombre y con tono de disgusto, en ese momento no me percaté de su llegada, sólo sentí como retumbo mi oído y me di una tremenda mordida en el labio, la cual me puso de malas automáticamente.
Sólo podía pensar que esta mujer desdichada envuelta en soledad, sabía que yo era su mejor empleada y que tenía como siempre su reporte semanal a tiempo; sin embargo, ella solo quería llamar la atención y desahogarse con la persona equivocada.
Termine mi jornada laboral y llego a mi casa con una actitud positiva, gustosa me dirigí al refrigerador y saqué algunas cosas para preparar una rica cena. La casa estaba muy silenciosa, cuando estaba cocinando me doy cuenta que mi gato no está maullando como usualmente lo hace cuando llego a casa, corrí para buscarlo por toda la casa, desesperadamente buscando a ese animal 15 eternos minutos, cuando de repente se me ocurre ir a mi cuarto, al abrir la puerta veo al gato arriba de mi cama desgarrando una almohada de plumas, encolerizada lo tomo y lo alejo de mi recámara, cuando me da un olor horrible, corrí a la cocina y veo mi cena quemándose con un humo tan denso alrededor de la estufa, me quedé en shock y sarcásticamente me dije… — ¡Qué hermoso día!
 Compota de Palabras, Ericarmen RH (via nemracire)

45 notas

Esa mañana, Carmina despertó mas temprano de lo habitual, su corazón latía más rápido.

Abrió las ventanas y sintió como el calor inundaba su cara.

Corrió a la cocina donde, seguramente, su marido estaría cocinando, pero no lo encontró.

Tomó una fruta del canasto y un vaso de jugo que habia sobrado de la cena.

Cuando se disponía a encender el televisor, escuchó unos golpes en la puerta que provocaron que su gato brincara de susto. Abrió la puerta y se encontró con la jefa de policía.

-Buenos días, disculpe que la moleste pero… ¿Su marido es el señor Gómez?- le dijo con una mirada triste.
-Así es, soy su esposa- contestó mientras se limpiaba la sangre que escurría del labio que, sin darse cuenta, había estado mordiendo.
-Me da pena informarle que él ha muerto.

Carmina no pidió explicaciones, cerró la puerta sin decir nada y corrió hasta su recámara. Sintió como la soledad inundaba la habitación.

Se dejó caer en el suelo, y fue entonces cuando dejo que una lluvia de lágrimas empaparán sus mejillas. Sabía que iba a morir, lo supo desde el momento en el que cortó los frenos del auto de su marido.
“Él tuvo la culpa”- se repetía Carmina- “Nunca debió insinuar que estaba loca”

Compota de palabras, María Celeste R. (via maricel-enamoradadeloslibros)

443 notas

Se dijeron te amo por primera vez sin necesidad de ocupar la voz. Crearon amor con las líneas imaginarias que sus ojos entrelazaban, finalizando con un beso que sellara la espera después de aquellos días en los que sus cuerpos se encontraban lejanos y sus corazones habitando una maravillosa casa ajena.
Alexandrave, Hablemos de amores a distancia (via alexandrave)

(vía alexandrave)

128 notas

Voy caminando por el pasillo y no puedo dejar de sentir como si hubiera estado aquí antes. No puedo dejar de sentir como si hubiera hecho esto ya. Y ahí está él, sentado en la misma mesa, con mirada culpable. Camino hasta mi asiento y no puedo dejar de sentir como si me hubiera sentado ahí antes. Comienza a hablar de su día y no puedo dejar de sentir como si hubiera hecho esto ya. La conversación conduce serpenteante por el mismo trayecto con sensación de conocido: el fin. Déjà vu: creía que ese momento ya había pasado y apenas estaba comenzándolo a vivir.
De finales infelices, Denise Márquez (via denisesoyletras)

308 notas

Me llama la atención
que las cosas simples
parezcan inútiles.

A veces la gente parece simple.
A veces me siento inútil.

Quisiera huir lejos.
Donde nadie me alcance.
Donde nadie me pueda bajar.

Muy por encima de esto.
Muy por encima de todo.
Que el ala rota no me impida volar.
Azares del destino, Denise Márquez (via denisesoyletras)