Somos Letras

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36 notas

Él era un hombre extraordinario, fiel, atento y encantador. Me amaba y eso era justo lo que yo necesitaba para salir adelante, pero la estabilidad de nuestra relación no dependía sólo del amor que sentía por mí, él también merecía ser amado, y yo no me encontraba en condiciones para sentir amor por nadie. Si de mí dependiera, hubiera dado todo lo que estaba a mi alcance para poder corresponderle… Lamento mucho saber que no era el indicado para mí.
Life after Rod, Ricardo G. (via ricardo-gonzale-z)

Archivado en Life after Rod Ricardo González

25 notas

soledadurbana:

Mereces saber que en la mirada te caben veinticinco poemas que hablan sobre valentía, veinticuatro que dicen lo preciosa que eres y veintidós más que citan a tu cintura. Mereces saber que eres la mejor canción que pudo ser inventada y que no fue culpa tuya que no supieran tocarla. Mereces saber que eres lluvia y eres nubes, y que no importa que explotes, a alguien le encantará siempre bailar bajo tu desastre. Mereces saber que eres causa y efecto, musa y poeta, objeto y objetivo, razón y circunstancia. Mereces saber que lo mereces todo.

—Estefanía Mitre

547 notas

Él no es el tipo de hombre al que puedas olvidar, él es el tipo de hombre al que recordarás para toda la jodida vida.
Los recuerdos del primer amor II (extracto), Yui Himuro. (via himuroyui)

97 notas

La honestidad es algo difícil de encontrar, ni siquiera es sencillo hallarla dentro de uno mismo. No acostumbramos ser un libro abierto ante todos, ni siquiera con nosotros mismos, nos encanta entrar en juegos de negación, ilusión y fantasía; a veces es una necesidad más que una debilidad, sin esas esperanzas y fantasías no libraríamos circunstancias complicadas. Aquí, hoy, quieres, pides, que sea honesto. ¿Por qué hoy? ¿Qué cambió? ¿Qué te hizo pensar que te diría todo lo que no sabes? Las mentiras y las omisiones tienen una razón, no son actos arbitrarios ni accidentales, ya sea por temor o por querer ahorrarle dolor a alguien, nunca guardamos cosas sin un fin, ¿crees que mis fines cambiaron o que mis razones desaparecieron? No puedo ser más honesto contigo que lo que soy conmigo mismo. Vivo en un mundo inexistente creado día tras días en mi mente, el real no es algo que quiera tolerar, sí lo puedes llamar cobardía, pero estoy seguro de que haces lo mismo. Parece que estoy haciendo tiempo y dando vueltas para evitar decirte lo que quieres saber, no es el caso, sólo quería explicar lo que ocurre, el porqué de las cosas y que vieras que no es algo mío, es un acto que todos compartimos. Lo siguiente es todo lo que quieres saber, aunque tal vez, creo que ese será el caso, en verdad no sea algo que quieras escuchar: Si me hubieran preguntado les hubiera dicho que no me interesaba el regalo de la vida.
Retazos de vacío, Ave Literaria. (via aveliteraria)

(vía aveliteraria)

28 notas

Por muy personales que tratemos de hacer nuestras palabras, nos resignamos sin embargo cuando escribimos, a ciertos usos antiguos y colectivos, y la idea de describir el aspecto de una cosa que nos hace experimentar una sensación quizás es algo que bien podría no haber existido, como la costumbre de cocer la carne o vestirse, si el curso de la civilización hubiese sido otro.
Marcel Proust.

(Fuente: somosletras)

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75 notas

Heme aquí, otra vez llorando, otra vez sintiéndome herida por algo que no me corresponde. ¿Cuánto tiempo ha pasado ya y yo sigo en lo mismo? Repito patrones marcados por mi melancolía, sigo un guión donde a tal hora y en específico momento, busco algo que me lastime y rompo a llorar en silencio. Ya soy toda una experta. Masoquismo puro. Voy y me desgarro las heridas, me abro el pecho y me aprieto el corazón, lo lleno de angustias y de ilusiones, sueños que luego yo misma rompo y de la manera más cruel, con la realidad.
¿Cuándo acabará? Me pregunto hipócrita, pues yo misma no lo quiero terminar. Puede que sea comodidad mezclada con una alta taza de temores, yo misma me he cegado, me he envenenado, me he matado, porque eso es lo que he aprendido a hacer y eso es lo que han hecho conmigo.
Cambiar, la clave está en esa palabra, pero estas lágrimas me dicen que eso no bastará y que es mejor ni siquiera esforzarse, ya no quedan fuerzas para luchar por lo que será en vano, ya no queda nada.
Que la vida me mate y que las sonrisas me hagan llorar, es algo ya tan usual, tan lleno de lo que para mi es normal, que esta noche, tan llena de pasado, lluvia e insomnio, no tiene nada de particular. Es tan sólo una nueva velada que se repite día a día sin parar, un deja vu maldito que me persigue sin dejarme respirar, sin permitirme el volver a amar y al cual no soy capaz de ponerle un punto final.
Gitana(Melancólicos versos de la Gitana)~ (via cerditovolador)

(vía cerditovolador)

32 notas

20 años egoístas

    Ya son 20 años egoístas.

    Donde uno sólo vive para sí, como si fuese una habitación pequeña, adornada y cómoda, pero donde no entran 7, tampoco 4, ni 2, sólo 1. Porque así fue escrito, porque así lo establecí. Ridícula analogía, compararse con una habitación, sí, pero al menos era precisa. 

     Ya son 20 años egoístas, en donde la vida se me presenta como una montaña rusa llena de altibajos emocionales, de momentos en donde te olvidas por unos segundos de ti y puedes sentirte seguro de soltar las manos y gritar alegre mientras el viento impacta en tu rostro, y de otros momentos en donde sólo queda la sensación de querer aferrarse con fuerza en las barras frías de seguridad.

     Ya son 20 años egoístas, he pensado en muchas formas diferentes de resolver ese problema. La fusión de 20 años y la palabra egoísmo ¿Se llevan? 20 años de egoísmo ¿Después serán 30, 55 o 78? Espero (al menos) jamás llegar a 100 años, no, eso sería demasiado poético para mí. 

     20 años egoístas. ¿Tienes idea de lo ridículo y patético que se escucha? Suena parecido a esos clásicos problemas juveniles que tienen solución pero que para aquel que los padece vienen a ser como el límite del camino o como la sensación desoladora cuando se asoma la mirada sobre una abismo oscuro y que pareciera no tener fin.

     20 años donde sólo he vivido para mí, como si yo fuese una habitación pequeña donde pueden caber más personas, pero donde también no desearía que entrara nadie. ¿Estaré seguro de eso último?  

     ¿Habrá más personas que también carguen con sus años egoístas? ¿O seré solamente yo? Podría ser, pues eso es lo que hace el egoísmo, mostrarme sólo a mí, que sólo yo soy, fui y seré.

     ¿Y si no sólo son egoístas? Quizá hayan más personas con, no sé, 15 años de amargura, 9 años de suicidas, o quizá otras con 47 años de alegrías.

     Hoy alguien ha tocado a mi puerta, en mi habitación estaba yo sentado al borde de una cama perfectamente tendida, había un abanico de techo, una mesita y una lámpara sobre ella. Los golpes eran firmes, no estaban cargados de fuerza, pero eran constantes, precisos, como si quién se dispusiera a tocar estuviese seguro de que yo estoy dentro, solo, solo yo, porque dentro no habían 7, tampoco 4, ni 2, sólo 1, sólo yo. Me puse de pié, acomodé las pocas arrugas que mi cuerpo habían formado sobre la orilla de la cama y me dirigí a la puerta.

    Ahí estaba él. Abrí más mis ojos que la puerta misma, estupefacto, sin poder decir una sola palabra, esperé, y le sonreí a quien sería mi nuevo compañero deseado. ¿Deseado?

— Y tú ¿cuántos años y de qué?

— 32 años de alegrías compartidas. ¿Y tú?

— 20 años de … ya no lo sé.

     De hecho sí lo sabía, para ser más exactos, hoy ya son 20 años, 6 meses y 22 días de egoísmo. Más bien eran, porque ya no serán 20 años, 6 meses y 23 días, ni 24, ni 25, ni 26.

     Porque definitivamente, ya no me permito un día más de egoísmo.

Manuel de Noviembre

(via manueldenoviembre)

20 notas

Es tan personal, tan único, el principio que actúa en nosotros cuando escribimos, y crea poco a poco nuestra obra, que dentro de la misma generación los temperamentos de la misma especia, de la misma familia, de la misma cultura, de la misma inspiración, del mismo medio, de la misma condición, toman la pluma para escribir casi de la misma forma, la misma cosa descrita, y añade cada uno la floritura particular suya que hace de la misma cosa algo completamente nuevo, en donde todas las proporciones de las cualidades de los otros quedan desplazadas.
Marcel Proust.

(Fuente: somosletras)

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121 notas

No es lo que se dice, es cómo se dice, no es la lengua, es la palabra. Siempre he pensado que la mejor desnudez que un hombre puede apreciar de una mujer es su boca sin palabras porque la ropa te la quita cualquiera, pero no todos los hombres tienen la capacidad de dejarte sin palabras, sin argumentos y con la imaginación alborotada. El sexo, el amor y hasta el odio se reducen a palabras; a la capacidad de seducir, convencer y destruir a alguien sin ponerle si quiera la mano encima.

Según Víctor De La Hoz aquel que no pueda hacerle el amor a una mujer con palabras nunca podrá llamarse poeta, y yo no podría estar más de acuerdo con tan elocuente frase.

Confieso ser fanática de los ¨poetas eróticos¨ esos hombres capaces de hacerte el amor con palabras, acelerar tu pulso hasta el punto más alto y provocarte un orgasmo visual. Hombres que con una sola palabra te deslumbran y hacen que lo erótico suene perverso y excitante sin caer en lo vulgar u ofensivo. Son capaces de jugar con tu imaginación haciendo crecer el deseo en ti y crearte la necesidad de querer probar ese infierno con sabor a cielo del que tanto hablan.

Sus escritos te hacen ver el mundo de manera diferente y creer que todo es posible, que no existe el amor y la pasión con medidas o restricciones, que las cosas van más allá de lo superficial y que todo se trata de sentir y provocar cosas.

Usted, mi poeta favorito se puede imaginar, pero jamás sabrá del poder que ejercen sus palabras sobre mí, la cantidad de pensamientos lujuriosos que me provoca y la constante excitación en la que me encuentro sumergida al leerlo o recordar uno de sus escritos.

Siempre viviré con la incertidumbre de saber si son o no para mí, pero el en fondo no me importa porque he sido seducida por el escritor, no por la musa, y aunque nunca llegue a inspirar tantas fantasías en alguien como usted, me deleito con ellas, y sepa que mientras tenga ojos y usted me lo permita jamás dejaré de leerlo.

Poetas, Karina Montero. (via m2karina)

(vía m2karina)